EL CASO DE LOS CALCETINES DESAPARECIDOS – Una investigación de Henry Sacmer

EL CASO DE LOS CALCETINES DESAPARECIDOS – Una investigación de Henry Sacmer
junio 5, 2019 juan ignacio Arias

El atardecer brillaba como la cara de un milonguero enardecido por bailar la tanda de Pugliese con las mejores bailarinas .Los amigos y las gentes en general se encomendaban al ocio estirando las piernas con cerveza o vermut.  En la redacción física de Lusiardo Tango Club se oía la nada, interrumpida por  los quejidos de las damas a las que el profesor Maradona quemaba el pelo con pasión y tinte barato. Desde el busto de Gardel me llegó la voz del jefe tácito Puan Hiriart

– Artista Sacmer, otrora conocido como Sacamerdi,  deje de babear el catalogo de boludeces milongueras de este año y gánese los choripanes.  Están desapareciendo muchas cosas de diferentes milongas, la ultima y no menos inusual un par de calcetines femeninos en uso.  Tráigame una historia.

Una investigación sobre calcetines? Quien roba calcetines de la milonga cuando hay tanto olvido de paraguas, zapatos y pasos?

Periodista detective, una nueva ocupacion. Me puse mi vieja gabardina color azul que encontré en una tienda de segunda mano, sobre mi camiseta de la tango maratón Corto Maltés y sujetándome los bajos de los pantalones de cinco pinzas y los zapatos color rojo herrumbre heredados de un milonguero fallecido, me encamine en mi vieja bici  Musetta  a la milonga del Oriental, sede de los sucesos mas raros a este lado del agua. Quedaba lejos.  A mitad de camino comenzó a chispear fuerte.  Saque una bolsa del mercado y me la puse sobre la cabeza. Con  Mi gabardina ondeando al viento y los manillares curvados de la Musetta, me dio por tararear la música del batmat de televisión de los 60.

Quizá por eso los que venían en sentido contrario por el carril bici se reían y me gritaban cosas. Si supieran.

Llegue a la milonga cuando los muchachos principiantes de la clase se iban yendo. Con mi pase de prensa y la investigación en curso  distraje a Bradbury, el muchacho de la puerta y pasando el cerco de ligustro me encamine prontamente a la mesa lusiardiana donde, como se sabe, los elementos mas mediáticos de este blog  pasan sus noches en angustias, filosofías, bailes y banquetes bien regados bajo el limonero  mientras comentan las alternativas de la pista de tierra apisonada.  Los muchachos de Lusiardo suelen venir temprano para aprovechar los mejores cortes de las asaduras y por costumbre.

– Sacmer, Esta bien que haga de detective pero al menos consuma una milanesa a cuenta de su jefe Hiriart – me dice Riquelme, el dueño de la milonga.

– Anótelo en nuestra cuenta Riquelme.  Como detective? – pregunta el poeta Bernal mientras levanta la vista de su libro electrónico donde escribe a veces sus poemas y sus crónicas – no era periodista?

-Hay que comer muchachos, hay que comer – apostilla lacónicamente Riquelme mientras se va haciendo de anfitrión en las primeras tandas.

– El periodista es una versión blanda del detective, y sin implicaciones con la ley.  No lleva armas y en otras épocas era incorruptible en su búsqueda de la verdad. Ahora y salvo honrosas excepciones  el periodista de la vieja guardia ha desaparecido. Como se decía antes no existe la libertad de prensa sino la libertad de empresa. El Periodista, al igual que el detective, es una figura retorica como sucederá dentro de muy poco con el llamado Milonguero. – apunta Diogenes Pelandrun, el filosofo.

– Pero como dice eso? Habiendo tantos sabios de la noche repartiendo saber por el mundo.

– Hay muy poco artista original. Estamos en la época del Copia y pega.

– Tiene razón, Pelandrun. Si ya hay quien baila el primer tango de la orquesta en vivo ignorando esa elemental regla de la milonga que veremos mis amigos!

– Cállense viejos chotos. Parece mentira que tengan la edad que tienen. Que investiga Mijo? – Dice Romulo Papaguachi, que desde la jubilación parece haber rejuvenecido.

-Eso eso, contéstele al venerable  jovencito Papaguachi

– Ahora mismo estoy investigando la desaparición  de un par de calcetines.

– Que?

– Entre otras cosas se llevaron los calcetines de una muchacha en una milonga.

– Calcetines?  Lo mandan a investigar por un par de calcetines? No saben que el destino del calcetín, su génesis lleva ya la pérdida, el desparejamiento, el uso como trapo limpia polvo y esas cosas?

-Podría tratarse de un milonguero fetichista o una bruja que elabore un filtro de fijación para algún patadura sentimental y enamorado sin esperanza. Quien sabe  si el destino de esas delicadas prendas de uso diario no es inspirar los exaltados versos de un bailarín poeta o acercar el objeto de sus deseos a su calenturienta mente en aquellas noches infructuosas donde  pierde el sueño en la idealización de la amada – Acota Bernal – .Quizá servir de improvisada tiara a un rey de la milonga en el exilio que presto a recuperar su antiguo reino  lleva, perdida la corona forjada en la fragua de los fuegos de Tanturi, esa enseña elemental sobre la frente calmando el corazón y los pensamientos, hasta tanto no recupere su señorío y expulse a todos esos monarcas de cinco guitas…

– Eso si tiene la cabecita chica, pero si es cabezón tendrá que hacerles dos nudos, el delantero donde puede poner la imagen esmaltada de San Finito Escabiadin y atrás para que no se le caiga el otro.

– Muchachos…Que son un par de calcetines… del tipo de trajinar todo el día y dejar al costado cuando se calzan los zapatos de baile. No son medias sedosas de red, ni lencería intima para ejercer el fetichismo – Dice Pitón Pipeta, mientras descabeza un cabernet.

Catulo Bernal lo mira perdiéndose otra vez en intrigas palaciegas.

– Pero,  y si fueran una herencia, reliquias de baile de un tiempo olvidado? Si todavía  llevan la untura de alguna bailarina celebre o el inasible encanto de alguna divinidad encarnada en la persona humana de una fémina? Si por decirles algo, pertenecieron a «Sabrina la felina» indomesticada milonguera por la que tantos jóvenes querendones de la época, hoy cursando Cínica nivel avanzado, perdieron la vida?

– No es por restarle merito a su visión poética del asunto  pero si perdieron la vida, no andarán por ahí criticando lo que ven en la milonga. O si?

– Hay muchas maneras de perder la vida. Y no siempre son súbitas.

-Ahi tiene razón Catulo, compañero…Fijense sino el caso de Rodolfo Sinopoli a quien llamaban el jilguero de la milonga…

– Porque cantaba bien,  Romulo?

– No. Tuvo asuntos con bandidos y una noche le pegaron un balinazo en el pecho. Como no  querían llevarlo al medico despertaron a un mecánico amigo y el tipo le puso un parche para sacarlo del apuro.

– Un adelantado. Un precursor del punto quirúrgico!

– Un mugriento. No le quedo muy bien. Tenia un poco de grasa en las manos y como no pegaba lo sujeto, bueno. Rodolfo, mi amigo Rodolfo tendría que haber ido al medico pero era un poco dejado. Volvió a la milonga y cuando bailaba  al quedarse sin resuello le salia un silbido de pájaro en las tandas rápidas. La noche que conocimos a Samira Travesani, se reventó   de emoción en medio de la pista.

– La… palmó?.

– Duro 100 kilometros más. Tendría que haber ido al médico. De tanto sentimiento  le quedó  el corazón en llanta. El mecánico se canso de emparcharlo y en los carnavales del 67 se lo dejo olvidado en la bañera junto a una cámara de tractor…Yo, había ido a ver a Samira y también me olvide. Yo….

-No llore Romulo.

– Y eso que las gentes de antes eran mas rusticas. El Nene Calesita bailo un mes con un taco clavado en el talón. Ahora que me duele la espalda, que los huesos, el meningo…

–  El meningo? Romulo. No será el meñisco?

-Como no saben lo que es el meningo, ignorantes – estalla el anciano – Es como el apéndice, un órgano que los milongueros de antes tenían en las plantas y se usaba para la creación en el compás. Ahora esta en desuso.

– Los bailarines de ahora vienen con el G.P.S. incorporado, pero con la configuración incorrecta – acota Pelandrun.

-Como ese del  traje amarillo… esa especie de baliza humana – digo aportando  a la conversación.

– Ese es un caso aparte. Ese es el hijo de las estrellas. Un muchacho mitad humano mitad conciencia milenaria. Viene de allá lejos. De hace tiempo no sabría decirle.

Pelandrun me sirve vino para bajar la milanesa, que no me duró casi nada.

– Si. No podemos despegarlo de la pista desde que bajo de su nave… Una nave que por cierto nadie ha  visto, pero estos excelentes colegas avalan con sus pasadas experiencias. Dice que está de vacaciones, pero mis humildes pensamientos me llevan por otras sendas. llenas de arboles y con ramas bajas. Seguramente este muchacho, huérfano en su niñez ha venido a buscar a su padre…

– Pero si dice que es huérfano, como tiene padre?

– Allí en el sideral espacio solo tiene ausencia. Aquí tiene la opción de reencontrarse con Gardel Pococho, o como lo conocemos Pococho el parrillero. Y aunque hemos organizado un par de conciertos no conseguimos que cante en condiciones. Por ahí si le cayera otro ventilador de techo en el marote como aquella vez en la que trajo de vuelta el espíritu de Libertad Lamarque. Y pretendía cobrar…

– Quizás sus calcetines están ahora en otro universo alternativo.

– No son mis calcetines. Ni siquiera se de quien son. No saben si han desaparecido otros objetos  de la milonga?

– Cada tanto desaparecen miembros efectivos. La vida, el matrimonio y esas cosas.  Gente que debe dinero, impostores.

– Por desgracia de esos siempre hay mas. las crisis los renuevan.

-Y que fue lo más curioso que robaron de las milongas?

Romulo Papaguachi que esta en veta historiador contesta luego de darle un sorbo a su copa de vino.

-Lo mas raro que desapareció una vez de la milonga fue la cabeza parlante de los Sosa, que traían en un bolsito para que les aconsejara pasos.

– Un busto?- digo sin saber a que se refiere.

-Una cabeza de verdad. Era malévola y pendenciera. Comía papas fritas y tomaba cerveza. Ningún bailarín hizo nunca un paso en condiciones por culpa de esa cabeza. Dicen que perteneció a un profesor de tango salón frustrado.  Desapareció en el 65 y nadie la ha vuelto a ver.

Aventure una hipótesis, como el detective que guarda la solución para el momento oportuno.

-Por ahí este caso es mas siniestro de lo que parece a simple vista. Por ahí anda un loco suelto por las milongas, algún científico milonguero loco esta decodificando el A.D.N. de los mejores bailarines con el terrible afán de conquistar el mundo con el tango.

Ni el auditorio ni el momento me acompañaron.

Sin saber como seguir y aprovechando que se mataban de risa con lo de conquistar el mundo me guarde una porción de papas fritas, unos chorizos y un cuarto de vino Delacasa. Desate la Musetta del poste donde unos principiantes hacían ochos sin esperanza y bajo la lluvia que parecía respetar el sagrado predio del Oriental me fui tarareando Batman con mi capucha de bolsa.

Cuando llegue a casa encendí la televisión. Daban «El sueño Eterno» con Bogart.

Me dormí a los veinte minutos, soñando que en un mundo paralelo cabezas parlantes jugaban a la pelota con los calcetines perdidos, mientras los milongueros de antaño apostaban su vida perdiendo sus meningos.

Soy escritor, poeta y milonguero. Busco mis temas en las noches de milonga, en los libros que amo, en las peliculas que me marcaron y en este misterioso baile que es la vida. Si deseas conocer el mundo del tango Argentino y a la vez divertirte suscribete a mi blog y recomiendalo. Si puedo ayudarte con algun tema de redaccion enviame tu propuesta a mi correo electronico. gargantua04@yahoo.es. Estare gustoso de ayudarte.

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