EL DESCIFRADOR DE CUADROS MILONGUEROS – Una entrevista de Henry Sacmer.

EL DESCIFRADOR DE CUADROS MILONGUEROS – Una entrevista de Henry Sacmer.
septiembre 19, 2019 juan ignacio Arias

La voz de Hiriart suena desde el busto de Gardel alterando la calma de la desierta redacción y mi siesta. «Hay un tal Gagiari que dice ser coleccionista, erudito y director de un pequeño museo con cuadros milongueros. Insiste en concederle a usted, Sacmer una entrevista para revelarle claves de la ronda. Como siempre tiene los vales de choripan y arreglo de la bici a su disposición. Espero la nota»

Aun dormido monto en mi querida Musetta negra con nuevos fileteados espontáneos de los vivillos del barrio y me encamino a entrevistar al hombre. La dirección me suena. Al llegar veo que esta justo al lado del  «Museo de las glorias milongueras» donde se guardan reliquias tangueras en diverso estado de conservación. Y algunas semovientes. Para que se hagan una idea el «Museo-galeria Gagiari» es un galpón de chapa con umbral y algunas mesas  que sugiere un bar para quienes viene a disfrutar la colección. A mano derecha, pasando la barra hay una pequeña mesa donde se sienta un dormido empleado con chaqueta carmesí y  la barba llena de migas.  Esperando a Gagiari me acodo en la barra. Un cuervo vuela a la barba y graznando se lleva una miga gorda despertando al tipo bajo la visera donde se lee «Museos Coleccion Gagiari»

Con los ojos legañosos el hombre pregunta – Va a consumir? Ya le sirve el dependiente.

Y despojándose de la chaqueta se pone un delantal y me acerca sin consultarme un café aguado con un plato lleno de grasa donde flota un croissant. Mientras como el mismo empleado me acerca un Catalogo del museo. Y luego vuelve a su mesita en la entrada donde acomoda un cartel que pone el precio de la entrada:5 euros.

Sospecho que el museo no es muy visitado.

El catalogo está en letra chica y los cuadros apenas se aprecian. Lo normal en un folleto din A.4 plegado en origami para simular una gaviota.

Pasa un largo rato hasta que se me ocurre preguntarle si por Casualidad esta Gagiari.

– Si es Sacmer, el entrevistador de Lusiardo ya lo anuncio – dice el barbudo desapareciendo por una puerta lateral.

Pasa un largo minuto en el que considero seriamente salir huyendo en la bici e inventar catalogo pajarero en mano.   Al fin sale el mismo barbudo con unas gafas sin montura,  una chaqueta color lila y un vistoso trenzado asirio en la barba.

-Soy Gagiari. Erudito en pintura, enigmas milongueros y director del Museo. Bienvenido señor Sacmer. Es una lastima que no hayan mandado a Romulo Papaguachi, el fabuloso historiador.Tome la entrada. Por ser usted le cobro 3 euros. Cinco con el magnifico desayuno. Tenemos gastos para mantener la colección. El Cátalo es gratis.

-Cátaro?

-Cátalo.  La versión chica, barata  e informal de nuestro catalogo. El grande en papel ilustración y con 10 paginas llenas de color le sale a 10 euros.

Luego de un tenso regateo en el que cita los inconvenientes del arte accede a la entrevista con posibilidades de observar las famosas pinturas milongueras.

-Me he puesto en contacto con su  afamado blog  porque cubren un área del tango en la que coincidimos. Hay muchos museos y muchas pinturas. Pero ninguno como este. Es único en su tipo. Aquí se hallan alojadas todas aquellas piezas que vieron la luz al amparo de la euforia de una noche de milonga, con pocos atributos tecnicos, en el entusiasmo y el entontecimiento intelectual que engendran tango y alcohol. Sin perspectiva, proporcion ni vergüenza. Todos esos cuadros mal pintados que no quisieron  en ninguna milonga estan aqui.

– Como el museo del arte malo en Somerville?

– Ojala algún día este modesto emprendimiento fuera como el MOBA. Si yo tuviera la habilidad para vender la porquería que ellos venden como souvenirs otro gallo cantaría. Sin embargo esta colección reúne piezas exclusivas y casi la mayoría de lo que dejo a la posteridad la escuela que se conoció como «Nuevos Flamencos»

– …

– Veo que con su mirada ansiosa intuye que tiene algo que ver con la famosa sala del museo del Prado donde en paredes opuestas se encuentra «El Jardín de las Delicias» del Bosco y «El triunfo de la muerte» de Brueghel , el viejo.

-Si le soy sincero, el único museo que conozco es el «Museo del arte erótico» al que me llevaron engañado una vez. Pero conozco las obras que cita. Son holandeses también los que hay aquí?

–  Se les llamo Nuevos Flamencos porque tenían  costumbre de pintar al sol sin protección. Gente de piel muy blanca. Una escuela más reciente.

– reciente de cuando?

– los 40. Algún ignorante le podrá decir que eran gente bien que pintaba por hobby en alguna escuela cara. En realidad eran trabajadores y bailarines de milongas, gente de tango que ocupaban su ocio al sol, dejando a la posteridad su arte. Los orígenes del grupo se remontan a 1946. Ese día Geronimo Bacarula, delantero centro medio insolado del equipo «Visigodos de la sentada» en disputado match contra los «milongueros del segundo tiempo» recibe un pelotazo en medio de la cara y cae al suelo en el patio del club «Piedra y cromo» exactamente a las tres de una tarde con mucho vermut. Al despertar Bacarula dice «He visto el futuro en una cámara»  La historia mítica afirma que allí mismo pide lienzo, lápiz y acrílicos y termina al costado del partido la primera parte de su famoso triptico «El carroza no pega una»  símil milonguero del famoso cuadro del Bosco «El carro de heno». A partir de entonces pintara más de cinco obras con su  nuevo seudónimo «El Brusco»

– …

-Un muchacho muy nervioso. La historia real según me la han contado es literal. Cuando «El Brusco» afirma «he visto el futuro en una cámara» quiere decir exactamente eso. En una milonga «Encuentra» la cámara  de un turista. Al revelar el rollo se ven fotos eróticas de gente con tirantes  y también  «El jardín de las delicias» «El triunfo de la muerte» «La extracción de la piedra de la Locura» y «El paso de la Laguna Estigia»  celebres pinturas que están en la sala 56 del «Museo del Prado» y que los amigos milongueros que entran a formar parte de su circulo adaptan, copian e interpretan. Avala esta tesis un hecho comprobado y no trivial. «El Brusco» pasa de ser hombre de la puerta en las milongas a fotógrafo oficial del jet set milonguero de la época, con la misma cámara que sus manos «encontraron», por decirlo ingenuamente.

– Entonces los «Nuevos flamencos» copiaban!

– Todo arte es copia. A la naturaleza, a otro arte, a la percepción errática del prójimo.  Es un camino necesario para llegar a la sabiduría hasta lograr un estilo propio, tal como sucede con el baile. Y vera que algunos no llegan jamás a hacer un paso suyo. Todas son re-interpretaciones, adaptaciones que toman forma en el cuerpo  según sus posibilidades o imposibilidades. Hay copias que son superiores y otras que de tan inferiores se vuelven excelsas. Con sus limitaciones aquella gente dejo un testimonio valioso de su época. El BRUSCO, TRIZIANO, LA PUREZINA, EL TINTORERO, LA VIEJA BRUGUEL. Todos los pintores llamados «Nuevos Flamencos» dejaron en sus obras claves de milongueridad. Quien las entienda podrá conocer todos los secretos de la Ronda. Algo en lo que si destacaban.

– O sea que copiaban hasta los nombres! Salvo La Purezina…

– Otilia Benzebu. Solo sabia hacer puré. Fíjese que la elección de esos nombres no es casualidad. Y sus estilos tampoco.

– Todas copias.

– De un nivel tan malo que se transforman en arte.  Ahora, si deja en la puerta sus prejuicios le mostrare mi colección, que sin duda permitirá a los bailarines y milongueros del futuro decodificar las claves de nuestro baile. Si es que alguno se toma la molestia.

– Usted baila también?

– Yo enseño. Aquí  hacemos clasesita los miércoles. Los alumnos se inspiran y hay quien copia las poses para cerrar los tangos. Verá que las posturas son imposibles. Ya veremos con el tiempo.

Me franquea la entrada. Adentro el galpón es tal y como lo imagino. Una nave espaciosa con pista central flanqueada por las obras, pinturas de diferentes tamaños y colores chillones colgadas de hilos que en el pasado han sostenido embutidos  y jamones. Una acumulación de bailarines con cualidades erróneas, degeneraciones anatómicas, estéticas y de color. Reina la estridencia y el engaño. Manos y piernas que salen de ningún lado o faltan. Sugerencias de rasgos que parecen caras con tics. Errores antropomórficos muy evidentes. Torsos abombados que sostienen piernas enanas, cabezas diminutas de ojos grandes.  La colección es magnifica. Variada en su desfachatada forma de retratar la desproporción.

– No piensa hacer milongas aquí?

– Temo que en el furor y el entusiasmo se mancillen las cuadros. . O que las estropeen añadiéndoles con fibron sus exaltaciones.Hay diez o doce del tipo «postales de navidad sin freno» fáciles para encontrar y alojar en bolsillos. Usted sabe como es la gente.

-Y cuanto se cotiza una obra de las mas chicas?

– Estas no valen mucho. Son desbordes menores, desviaciones que pueden llegar a cotizarse desde 33 a 436,89 euros. Hacemos bolsas de compras y de zapatos con los motivos mas odiosos, los que más se venden. Por supuesto la colección de los «Nuevos flamencos» no esta en venta. Quiere verla?

-Se me hacen agua los ojos. Anticipadamente se lo digo.

-Por aquí muchacho, por aquí.  Atorese de arte.

Me da paso a un apartado-caseta que pudo ser en algún momento un espacioso baño. Iluminados por focos claros hay seis obras.  Los tres primeros son paisajes a los que con colores exaltados se han agregado pistas de baile que quieren parecer milongas. En ningún caso hay colores complementarios que hagan armoniosa la visión.

La voz de Gagiari se torna un graznido emocional.

– A imitacion de Patinir, el nuevo Flamenco Patadur creó «Remontando la pista Estigia»  Fíjese como el hombre de la pareja protagonista usa los codos para avanzar en la ronda llena de diablos chantajistas.

– No veo los diablos.

-Nadie los ve, pero ganchean de lo lindo. Fíjese esta otra «Marita y los viejos» el Tintorero. Su apodo y profesión. Observe como los lascivos gerontes cabecean y toquetean muy de cerca a la ninfa Marita, la mirada perdida en algún bailarín oportuno. Estas practicas hoy no se ven. Creo.

– Yo solo unos bultos que parecen una lechuga y tomates arrugados.

– Es que hay que saber de arte para degustar completamente este desfase. Venga mi amigo. Uno de la Purezina «La zanca en la sanja» En todo ese marrón excrementicio se llega a vislumbrar un abrazo, un tocado y un sombrero. Riase de Malevich y su «Cuadrado negro»

– Perdone mi ignorancia. Esos tres están hechos con persianas?

-Ah. Los tripticos. Son ventanas de conventillos famosos con  persianas y todo. Pero «El triunfo del Calavera» no es un triptico, a semejanza del original. La vieja Bruguel pinto en lo que tenia a mano:Una tabla de lavar. Vea como los calaveras desdeñan a los reos mugrientos y  van metiendo a los que se creen bailarines virtuosos en una caja donde les esperan horribles tormentos. Toda una declaración de intenciones.

– Y dice que todas estas obras tienen mensajes ocultos?

–  Todo es un mensaje oculto. Si lo piensa bien. No se quede en esto. Admire aquí las joyas de la colección: «La extracción de la piedra del patadura» y «La ronda de las malicias» con sus tres fases: El paraíso, la pista de las malicias y el infierno

– Pensaba que el patadura era mas joven. Este es un hombre mayor, ya en camino hacia el retiro.

– Normal. Tomo tres clases en algún momento de su vida y anda dando lástima sin aprender ni vestirse milongueramente sabe con esos pantalones rojos robados a un payaso. Por eso el maestro bailarín con su tutu mental  le opera el cráneo para inculcarle directamente milongueridad mientras su compañera sostiene en la cabeza el gran libro de códigos y pasos. Fíjese los goterones de ganchos y sacadas que hay en el suelo. Y en el discípulo que mira las sobras de milongueridad codiciosamente.   Seguro esta pensando en montar su propia escuela.

-Ahora que me lo explica puedo ver alguna figura en todo este amasijo.

– Es que los nuevos flamencos no aprendieron nunca. Por eso sus sombras y sus luces son inversas,

–  y aquel es…

-Si – Se le llenan los ojos de lágrimas – «La ronda de las malicias» Si cerramos completamente el triptico se ve la imagen del planeta tierra como un gran estadio de fútbol transitado arriba y abajo por milongueros. Incluso vea que «El Brusco» pintó una pelota real a modo de planeta estadio. Los nuevos flamencos aunaron sus pasiones, el fútbol, la pintura,  el tango y la mitología.

-La mitología?

– Observa una figura de amarillo arriba y a la izquierda?

-pensaba que era un trozo de piel de pollo.

-Es el demiurgo Bailarín. Odin.

-que?

– El padre dador de todos los bienes: la finta, el compás, la cadencia, los versos y los colores. Aunque sean equivocados. El panel oculto tras el planeta es el paraíso. Ve? Solamente hay dos parejas en una clase individual y la divinidad, alentando y corrigiendo. En el segundo panel que es propiamente la Ronda de las malicias las cosas se ponen más complicadas. Ese amasijo de cuerpos sin control se mueve en todos los sentidos a tal punto que no se aprecia diferencia entre el telón y la figura animada.

-Eso iba a decirle, solo veo una ensalada de socotrocos. Se nota que no sabían de pintura.

-Y el ultimo panel es el infierno milonguero. El futuro de todos los finoquios que se dan corte. El Brusco imagina lo porvenir como un no ser aglomerado en el vacío. Los códigos ya no existen y los bailarines son solo movimiento sin pausa. Sus pies arden iluminando la negrura de la eterna insatisfacción de la milonga siempre cerrada.

– Que futuro mas jodido.

– No obstante el brusco deja al pie del cuadro una imagen que sugiere un renacer. En el costado inferior izquierdo se aprecia una pareja bailando  sobre las fauces de un lobo. Conoce de mitología escandinava?

– Thor, por los dibujitos animados de Marvel y sus películas.

– El lobo es Fenris. Y la pareja son Frigg y Vidar, sobrevivientes al ragnarok, el oscurecimiento o el ocaso de los dioses milongueros. Aqui «el Brusco»  se toma una licencia poética…

-Y también otros brebajes.

– que lo lleva a igualar el inferno con el mito nórdico. Vidar calza los zapatos de  hierro y cuero, que apagan los fuegos, restablecen la milongueridad y difunden la cadencia rustica de los pioneros.

– Un poco raro todo no?

-Arte mi querido entrevistador. Cosas mas raras se ven en las milongas. Y quien sabe si no vamos todos encaminados a la vision del «Brusco» y ahora, si me permite, debo atender a un contingente.

-Turistas?

– no, un grupo que experimenta con ayahuasca.

Me acompaña hacia la salida, palpando mis bolsillos amistosamente y para ver si me llevo alguna de sus pinturas.

– Una ultima pregunta. Que fue de los nuevos Flamencos?

-viven aquí. Y también en la memoria de los peores pasos.

Dicen que todo lo que puede imaginarse tiene existencia, aunque no sea real.  Mientras me encamino a casa en mi museta fileteada miro hacia el cielo que ya es oscuridad. Las equivocas formas de las cuadros y los colores que he visto aparecen allí arriba, silueteados. Las amorfas imágenes me persiguen.

Intento explicarlas con las palabras de Gagiari.

Pero solo veo un universo de trazos mal hechos.

Soy escritor, poeta y milonguero. Busco mis temas en las noches de milonga, en los libros que amo, en las peliculas que me marcaron y en este misterioso baile que es la vida. Si deseas conocer el mundo del tango Argentino y a la vez divertirte suscribete a mi blog y recomiendalo. Si puedo ayudarte con algun tema de redaccion enviame tu propuesta a mi correo electronico. gargantua04@yahoo.es. Estare gustoso de ayudarte.

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