LOS MILONGUEROS DISNEY – Por Catulo Bernal

LOS MILONGUEROS DISNEY – Por Catulo Bernal

Castor y Polux Gigena, los camareros del bar “Roñoso” nos recomendaron entusiastas al nuevo Bartender,  “Artista” avalado por Rudecindo Mamerces, dueño del lamentable establecimiento pre-milonga  donde  recalamos todos los viernes  con la esperanza de ver terminada “La Troila Firpini” que el ballet  campestre de los Yumper ensaya a perpetuidad. Eramos Piton Pipeta,  Diogenes Pelandrun y “los servicios milongueros 24 horas” Vieytes y Luconi, que en fechas navideñas muestran su lado sensiblero.  En todo el ambiente se palpaba una claridad en la mugre, como si se hubiera abrillantado la pelusa.  El barniz nuevo de las mesas mataba el olor de los soñadores recalcitrantes. Versos  traídos de casa y tallados con cincel suplantaban  las habituales incontinencias verbales  de hombres heridos por la realidad y boqueando su rabia de costado.  Los afiches de  fallidas promesas no cumplidas de la canción presentaban un desnivel gráfico que les quitaba su patina de mito.  La  carta de tragos venia impresa -no escrita- sobre cartón corrugado. Un detalle que parecía encantar a a un tangocontingente vestido con diseños pret a porter  chillón. Supusimos que serian  los que hacen el recorrido en el tren de la milongueridad  fletado por el consorcio milonguero. Bailantes de dos tandas en cada parada. Turistas del souvenir con choripan chimichurri Take away comprado en nuestra  “Milonga del Oriental”  globalizada. Tendríamos que haber visto las caras de la concurrencia antes de pedir. Pero como teníamos tiempo nos arriesgamos con un “Pibe Ernesto”( – vermut y esferificaciones de menta)  un  “Francini-Pontier” (gin con granizado de granadina)  una media pinta de  Arolas (cerveza gasificada con espuma de champan en taco fino) y dos Molina Campos (menta y anis en obleas) Todo aderezado con baya de endrino. Doble racion en el caso de Vieytes y Luconi.

La naturaleza del error estriba en la falta de clarividencia y la posterior e inútil enmienda mental. Todos somos sabios después del fallo. Cuando nos sirvieron los tragos engalanados con Gardelitos plasticos les dedicamos toda la atención que merecían conteniendo la respiracion y buscando el sabor en las cosas que flotaban en los vasos.

– En la antigüedad clásica las estacas de endrino  eran las mejores  mata vampiros. El autor de esta basura  nos consideran de esa misma raza. Es un  atentado al gusto, adormece la boca y el cerebro – dijo el Filosofo Pelandrun mientras pedía una segunda ronda acompañada por papas Bribón con ketchup picante y medio sanguche de milanesa, que no salio aceitoso ni nocivo, sino mas bien con una consistencia plástica.

–  La antiguedad clásica. Siglo V mas o menos?

– NO.NO. Los años 60 con las películas de la Hammer. Antes usaban piedras.

Rudecindo Mamerces dueño se acerco entonces con algo que calificamos como el hijo de un chaleco y una chaqueta marrón. *El Roñoso. Dueño* decían las mangas bordadas.

Ya habíamos visto una aberración similar en la persona de Riquelme:* El Oriental -Manager* . Diseño del  C.onsorcio I.nternacional M.ilonguero.

– Usted También Rudecindo,  hijo mio? –  dije. La venta de versos  me reporta mas frustraciones que beneficios, además de mantenerme en un depresivo bucle tópico.

–    No se ofendan  pero si fuera por lo que consumen ustedes,  los desesperados de la milonga y los bohemios  ya hubiera cerrado hace rato. Los conocedores que venían antes por la comida y el tango dejaron de aparecer. Así que no vengan a reclamar. El Consorcio me hizo una oferta interesante.

– Pero nosotros formamos parte del “Pintoresquismo rústico” de la guia gatronomica! Si “El Roñoso” se transforma en un bar de aeropuerto con ligeras reminiscencias tangueras la flor y nata de la milongueridad dejara de venir.

– A quienes se refieren? Al cura que se robaba las limosnas para milonguear? A los milongueritos del Amor,  que solo se comen una pizza cada tanto con soda?  A los viudos de Goyeneche y Troilo que se rompen la garganta y los dedos sin dar una? No muchachos. La guia Gastronómica se fundió hace rato. Y los que se mataban con las milanesas no aparecieron más.

– Literalmente Hablando, Rudecindo. Su cocinero Cristino  camina al borde de la ilegalidad con lo que sirve. Pero Meterse con Cacho y Pocho!. Pobres angelitos sin cariño.

– Si,Si. bien que se han alimentado estos años. Pero con el consorcio ira mejor. Me ofrecieron la oportunidad de participar,  estar conectado a  la movida milonguera.

– Cambiar las milanesas aceitosas por Milanesas plásticas y el encanto de la bohemia por poligriyos disfrazados de artistas?  No. No. Le exigiran cantantes horrososos como Osvaldo Malandra.

– Ustedes digan lo que quieran. Pero el mundo real cambia. Y hay que subirse al cambio, comerse el orgullo. Ahi mismo esta la parada del tren milonguero. Van a venir, como en los viejos tiempos.

– Pero que esta diciendo? Si ni siquiera hay vias!

– Ignorantes. Todos estos son del tren anterior –  Los del grupo chillón se hacian sacadas en milongas de Vidal.

– Una parada ahi?  Nos viene justo!  En un rato nos vamos en el tren,  bajamos por el apeadero cerca de la parrilla y nos regalamos con una parrillada dorada por la mano de Pococho. Y Pelandrun se ahorra el gasoil de su coche tanguero –  En corta distancia Pipeta  comienza a flojear como Romulo Papaguachi,  recluso invernal   en su monoambiente decorado con viejas partituras y fotos de bataclanas con las que asegura haber tenido romances.

– Si. Muy comodo. Nada de mística. Bajar del tren de morondanga y casi caerse sobre nuestra mesa. Con lo que me gusta a mi entrar a milonga y proyectar ese halo misterioso con el que se encandilan los principiantes.

–   Mucho criticar Catulo. Y el primero que quiere hacer una pasarela de diseño es usted. Si hay tren yo me subo – afirmó Pipeta.

– A que si Pipeta?  Les gustaron los tragos? Mi muchacho se paso toda la noche creando.

– Su… su hijo es responsable de… esto?

–  Son… personales.

– Y, sale al padre. Permiso. Tengo que adecentarme cuando llegue el trencito –  Rudecindo salio orgulloso hacia el mural inmenso pintado por el mismo “artista” en donde los milongueros alternan baile con querubines enchastrados en dulce de leche. Notoriamente al fresco se le veian unos trazos raros. Como si Boticcelli Hubiera arreglado cualquiera de los cuadros expuestos en el Museo del Arte Malo de Massachusset.

– Pero Este hombre no se da cuenta?   El consorcio es como una Franquicia! No tiene alma, ni mística. Esta unificando los lugares milongueros, transformándolos en fabricas de felicidad coloridas. Y cuando lo hayan cambiado todo no va a quedar nada de ese espíritu, ese irresistible halo  medio hereje de la milongueridad – Estallé.

– El consorcio es como  un grano de sal en la cerveza  – Da euforia y mantiene alejada la resaca pero no sirve de mucho. Porque al otro día el supremo maestro que es el dolor no está. Y el hígado se acostumbra al exceso.

– O esos que hierven el vino. No se le ve el alcohol por ningún lado. No tiene gracia.

-Que dice Pipeta? Hervir el vino?

-Hay gente para todo. Pero es un síntoma Diogenes, Esto se esta llenando de Milongueros Disney. Gentes que viven en un mundo de fantasía con amiguitos que bailan igual que ellos, con vestiditos y trajecitos de color, mágico mundo de color. Igual que el canal.

-No se. Mejor diría Bailarines Disney. Hay algunos fantasiosos que piensan vivir del tango solo por la pilcha. Pero son los menos. Es verdad que cuando le dan al trago de más ven amistosos animalitos antropoides con ojos tiernos que les susurran al oído lo grandes que son. Pero al rato el animalito amable se transforma en el pato Donald. Y su grandeza se vuelve edad.

–  “Yo hace dos años que bailo. Ya no tomo clases” me dijo uno el otro día  Se creen magos cuando apenas llega a aprendiz de brujo. Pero no importa, parecen amistosos,  tienen la mueca eterna de un muñeco, bailan como el culo y con soberbia.   Y además piensan que por su buena onda las mujeres se sentiran como princesas en su abrazo.

–  Princesas. Esta lleno de princesas.

– Se creen princesas por su belleza y porque aprendieron  adornos. Esperan al principe de la tanda y casi no alternan con la comparsa grotesca, que viene a ser casi todos.  Se rodean de una corte de amigos cuyas verdaderas pretensiones son “entrecarnales”. Y el principe no viene. O termina siendo un golpeador.

– Yo hablaba de princesas tipos. Sentados en el trono relojeando lo que hace el populacho y la corte.  Y cuando condescienden a brindar al mundo su baile se regocijan en su saber sin permitirse una pausa para el disfrute.

– Como esos  músicos del metro que tocan en el violín “Por una Cabeza” con mucho adorno y todo seguido pero sin ponerle esa pausa, ese…dolor.

– Resaca más bien. Tengo arrugada la cabeza por cada resaca. Mi corpus filosófico se arrastra como yo por la resaca.

–  Pero entonces podemos tipificar dos clases de Disney: los Disney de la realeza y los pelmazos simpaticones, entre los que también abundan los animalitos graciocines.

– Se están yendo de rosca. Cada cual baila como le sale. No hagamos un nuevo “Para leer al Pato Donald”.

– Debe ser el endrino.  “Para bailar al pato Donald”. Dorfman vuelve. Pero Donald era Milonguero de verdad. Vivia solo, al borde de la ruina, sin hijos y era un desastre.

– Hay milongueros y milongueros. Pero el Milonguero Disney es diferente. Quiere ser como Donald, tener la valentia del Rey Leon y ser popular como Mickey.

– Insisto en lo de bailarin Disney, Catulo. De milonguero no tiene nada. Lechugueros  con ínfulas. Uno lo ve venir con sus pantalones de diseño, su traje, su postura, el peinado conveniente y un poco atorrante. Un bailarín de documental y pose. Y cuando se pone a bailar aparece el dibujito.

– Odio el Mundo Disney. Odio las princesas – Luconi sorbía ya el fondo de su trago –  Disney me engaño toda la infancia. Cuando ponían la propaganda  en la tele  aparecía siempre el pato Donald o  el Tío Rico.Y los tres sobrinos repelentes y sabihondos. Donald la tenia clara. Los mandaba a pedirle guita a la casa del Tio Rico y junar claraboyas por donde entrarle a la pileta de dolares. Estaba compinchado con los chicos malos.

– Nosotros somos de los chicos malos – acotó Vieytes con los ojos agrandados y sanguinosos.

– Pero Mickey no.  Mikey era una rata sin gracia- prosiguio Luconi, con el mismo gesto enrojecido de su compañero –   Unos buenos dibujos y la pizza de la abuela. Cuando empezaba  aparecía el castillo, campanita y después ponian una película con las aventuras de una mofeta,  un oso haciendo cagadas por el camino o unos hurones yendo al circo. Con un locutor hablando. Y el dibujo no aparecía.

– Y Ahora se metieron con  la Guerra de las galaxias. Cualquiera puede ser Jedi en media hora si es lindito. Todo un carajo. – había una curiosa empatia adolescente en aquellos energumenos – Todo un carajo!

– Tranquilicense muchachos. A todos nos robaron la infancia.

– Ya llega! Ya lle Ga! – Marsulio Mamerces, el hijo de Rudecindo salio entonces de la barra haciendo sonar una bocina con los acordes de “Melenita de Oro” Llegaba una camioneta tuneada arrastrando tres vagones, como los trencitos donde llevan a pasear a los pibes en navidad.  Tenia todas luces rojas. En la parte delantera los focos iluminaban las gafas de Di Sarli. Cada Vagón venia medio lleno y en los estribos había dos taxitangos disfrazados.

Vieytes y Luconi saltaron enseguida.

– No lo puedo creer. Pusieron al ratón Mickey asqueroso

– Y al perro Plutopedorro

– Pero que dicen? Son dos tipos haciendo de  Castillo y Troilo.

– Disney y la recalcada c.arrrgghhh – Los dos saltaron como matones de la mafia al encuentro del tren para pelearse con los pobres tipos, a los que en su locura habían confundido con muñecos.

Castor y Polux se unieron a la pelea para defender el tren. No hubo manera de separarlos. Cuando llegó la policía el  Disarli estaba todo abollado, los tangueros de diseño huidos  y Troilo tendido con Castillo al lado de la parada polémica quejandose sin bandoneon.

Rudecindo lloraba amargamente en el mostrador – No. No. Me van a  sacar del Consorcio. Me quitan la chaqueta…Y el personal tambien.

– No hay que alentar a estos primitivos.  Fijense las consecuencias. Toda turba comienza así. El imperio siempre contraataca – agregó lacónicamente Pelandrun.

– Si por lo menos se la  hubieran agarrado con algunos toxitandas…

– Creo que les pegaron mal las bayas de endrino racion doble.

– No.No. En navidades salen a repartir volantes y sopapos. Son…asi.

– No se que es peor. Los muñecos Disney o los tangueros de felpa.

– Llegara un día en que no se podrá distinguir la diferencia. Eso, sera peor, Catulo.   Y aunque nos pese nosotros somos los milongueros Disney. Nos alimentamos con la fantasía de creer que la milonga sera una recreación de la edad dorada. Y no. No. “Omnia Mutantur. Nihil Interit”. Nada se pierde, todo se transforma.  Aunque yo lo agregaría Nada se pierde aunque recalentadolo demasiado  su destino es dudoso. Vamos. Es hora de ir al “Oriental”.

Pagamos y nos fuimos al encuentro de nuestro querida milonga. Pelandrun tenia el coche cerca. Quise caminar  al encuentro del “Oriental” para darle un pretexto al frío que sentía. Pero me subí al tangomovil y me adormecí soñando con  pasados nuevos.

Imagen de perfil de juan ignacio Arias
Mi profesion de fe es la escritura y la erudicion que dan las horas bien vividas. Leo mucho, escribo mucho, bailo mucho. hace mucho tiempo estudie ciencias de la comunicacion, leí hasta siete libros en una semana, vi muchas peliculas y leí mucho comic. Allende el mar aprendi a bailar y a estar en las milongas. Hoy, corregido y aumentado, vuelco lo que se en este humilde blog. Y lo que no se, lo recreo para que se diviertan aquellos a los que el dia dejó de lado.

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