MATIAS CARAJETE, EL “COMPENSADOR DE LA MILONGA” – Por Enriquito Sacamerdi (para La Recalcada)

MATIAS CARAJETE, EL “COMPENSADOR DE LA MILONGA” – Por Enriquito Sacamerdi (para La Recalcada)

La voz metálica  de nuestro jefe tácito Puan Hiriarte me sobresalto saliendo desde el busto en  cobre de Lusiardo mientras afilaba las tijeras peluqueras del Profesor Maradona y arreglaba el enchufe de uno de sus secadores: “Sacamerdi, hay un trabajo para usted. Tiene que entrevistar a un amigo del Filosofo Pelandrun. Encontrara instrucciones en su escritorio y los vales de comida y transporte. No se demore mucho.”

El  amigo es un tal Matias Carajete, mediador y catalizador energético de la milonga. Como siempre que voy a patinar por el helado borde de la locura me puse ropa abrigada, botas de goma para no resbalar e invocando paciencia  a San Finito Escabiadin me fui a verlo a una lechería nueva que se esta haciendo famosa por servir la merienda casi al pie de la vaca, con unas apetitosas medialunas de alfalfa.

Metro, tren y autobús me dejaron casi en la mesa misma del tal Carajete, un hombre flaco y atildado. Literalmente atildado. Pareceria una persona normal si no tuviera una moneda de cinco guitas clavada o pegada en el medio de la frente. Por educación no quise preguntarle  nada hasta que nos sirvieron dos tazones de café con leche espumosa y unos bollos de trigo sarraceno con una rebanada gorda de manteca. Cuando iba por el segundo me acorde  que la pastilla contra la lactosa  quedo en la sede del blog.. Ignorando el dolor que comenzaba en las sienes comencé la entrevista con la grabadora en punta.

– Que es exactamente lo que usted hace?

-Soy catalizador de energía. Absorbo las malas vibraciones de la milonga y las transformo en una fuerza  positiva.

– Algo así como una aspiradora emocional.

-Yo diría mas bien un deshumidificador empatizante. No es que en el ambiente haya cielos muy tormentosos pero si es verdad que algunas noches y algunas tandas se palpa como una pesadez en el aire.  Usted ha notado que algunas veces es difícil bailar bien e incluso hasta resulta complicado sacar a bailar? Por mis estudios y mi búsqueda personal me he centrado  en  eliminar esas rachas funestas y aligerar el ambiente milonguero.

-Entonces es mas bien como un exorcista limpiando residuos, impregnaciones y mugres energéticas.

-Bueno. Si le sirve la comparacion..

-No me queda claro aun que hace.

-Le contaré una experiencia. Hace algunos años  me había recibido de mediador y hacia mis primeros ochitos en el tango me tocó presenciar un encontronazo, una gresca, una riña, un tole tole, una agarrada, una marimonera, una…

– Una pelea dice.

– Si. eso mismo. Dos muchachas se pelearon. Ignoro las circunstancias y el motivo.  Volaron vasos, liquido y zopapos. Cualquiera en esa tesitura se hubiera puesto simplemente en el medio para separar.  O al costado para reirse. Yo, que tenia un master   en “altercados por ocio” fui más allá. Me puse en medio de las dos en posición sacacorchos  y agarrando a cada una  por un brazo  hice acercar sus manos a mi corazón para que sintieran su latido. Luego dije con voz profunda y casi hipnótica.”Celia, Cristinia, depongan!. Depongan su acritud!! ahora no están aquí. No son ustedes. Ninguna de las dos esta en su cuerpo. En su lugar hay dos orcos porrudos llenos de ira.  Y su hermosa envoltura espiritual sufre en alguna parte del vacío mientras esta carcasa de enojo que unen sus átomos busca repelerse. Yo las traeré. Sigan mi voz,  sigan mi voz. Las devuelvo a la tierra, al momento a la armonía a esta realidad sin discordias – Me había envalentonado, incluso la voz se me fue impostando como si fuera un predicador evangélico.-  Vuelvan. Vuelvan aquí, abandonen el monstruo del enojo en el camino y reduzcanlo a la altura de chiquillas llorando. Vuelvan. les digo.Vuelvan al camino de la Paz. Yo lo ordeno”  En ese momento sentí como la ira bajaba. Como catalizaba el enojo. Y entonces todo termino.

– terminó?

– De los golpes que me dieron estuve como dos semanas hospitalizado. De esos días me quedo esto dice abriendo mucho la dentadura y sacándose los dos dientes de adelante. Descubro que los dos están hechos de acrílico y tienen pintadas dos Gardeles en vuelo. – Estos no son dientes comunes. Son dos transistores. Se le ocurrió a mis amigos, los científicos. “Si vas a canalizar la energía negativa que tu sonrisa devuelva una señal positiva al universo, me dijeron. Entonces no lo entendí. Pero ellos me estaban trazando el camino. Y  funcionó. Era un sistema primitivo. Pero era el camino de la Paz. Desde entonces he experimentado con otros caminos: Cuzco, Quito, Salsipuedes. Claro que necesitaba una fuente de entrada.  Y esa fuente es esta – dice señalándose la moneda de cincuenta centavos clavada en la frente..

– Su tercer ojo?

– Buenos, algo así. En realidad era la chirola de la suerte de mi maestro espiritual el milonguero Sabu Galindez. El era un bailarín espantoso con una cualidad especial: siempre chocaba  con todos. Y al chocar provocaba algo así como un chispazo de estática. Era un equilibrador natural. Si una pareja bailaba muy mal al topar a Galindez comenzaban a bailar bien. Si bailaban muy bien al chocarlo también bailaban bien, pero no exagerado. Cuando Galindez te topaba reconducía tus energías y hacia que en vez de bailar para afuera te centraras en la conexion y dejaras de mostrarte.  Galindez era como una bola de billar haciendo carambolas y uniformando a toda la pista. Un tipo incomprendido y funesto.  Lo corrieron en todas las milongas. La ultima vez que lo vi me dijo “Toma Pibe, esta moneda la tenes que llevar vos y  con orgullo.  Me canse de luchar contra este ambiente violento.

– Pero esa violencia la provocaba el mismo! Tendría que haber tomado clases de técnica.

-Clases de técnica. Clases de técnica dice. Un mago de la compensacion energética como el tomando clases de tecnica!  Me dio la chirola y me dijo con la voz menguada por el sufrimiento. “Te toca a vos, pibe. Voy a abandonar pronto este mundo. Seguí mis enseñanzas y mis consejos” y se me fue.

–  Era muy joven?

– 54.  Ahora trabaja de modelo en catálogos de lencería Hare Krishna. Le va bastante bien. Durante un tiempo lleve  su moneda en el bolsillo procurando disuadir fuentes de conflicto. Pero yo no soy  como el. Cuando salia a topar mas bien me enganchaba.Y si codeaba a alguno no lo cambiaba energéticamente. Tenia los dos Gardeles como una fuente disuasoria. “Mirá este infeliz con la lechuga en lo dientes decían” Mi sonrisa los hacia reír. Pero una noche se me quedaron pegados los labios. Me canalizaron a los bollos. La mujer incluso me dio  en medio de la frente con un taco aguja. Y me quedo un agujero. Entonces recordé que las culturas amerindias solían practicar la trepanacion ritual para mantenerse en contacto con otras realidades. Salí huyendo de urgencias con un algodón empapado en agua oxigenada tapando el buco. Mientras iba por la calle a veces me quitaba el algodón y veía y sentía cosas que antes me pasaban desapercibidas. Fue como una epifanía. Comprendi que un taco milonguero me había abierto un canal a otras realidades. Y descubrí un efecto secundario impactante. Por donde pasaba aquietaba los ánimos. Hasta las conversaciones estridentes   se callaban con solo mirarme.

– No seria por el agujero?

-No. No. Era otra cosa. Esa trepanacion involuntaria que ponía mi cerebro en contacto con las sensaciones y toda la terrible inmensidad  real del universo. Me habían dado una entrada para canalizar la energía subyacente y la residual.

– …

– Los  Mayas, como le dije, practicaban esas horadaciones buscando  empatizar con las fuerzas de la creación. La casualidad me había transformado en un sintonizador, un ecualizador empatico. Me fui a la milonga y me puse como loco a cabecear para armonizar con todos. Estaba tan metido en la idea que no me di cuenta que a las muchachas les daba asco. Mis amigos científicos me conectaron  la moneda con circuitos  La cirugía hizo el resto.

– Sus amigo ejercen una ciencia muy peculiar.

– No hay como meterle un buen circuito integrado a las energias místicas.

– Impresionante. O sea que la moneda es como un monóculo y una bobina…

– Como un tapón. Hace años que no tomo alcohol.  Cuando me quiero emborrachar me lo inyecto. Jajajajaja. Es broma.

– Y funciona?

– Yo creo que si. Casi todas las milongas a las que voy son pacificas. Las gentes se divierten. Bailan, Hablan y dialogan en concordia. No hay sufrimientos, esperas ni rechazos. Debería ver como sale esa gente de la milonga. Renovados, con ganas de hacer cosas, teatro, talleres de escritura, tomar incluso clases de  técnica o musicalidad. Cuando he compensado el nivel energético de la milonga mis transistores dentales se iluminan. Tengo literalmente una sonrisa luminosa. Con mi presencia y mi baile he logrado magnificar los ambientes y aligerarlos.

– O sea que es como una cruza entre el hombre nuclear , el super agente Mojarrita y un ambientador floral de navidad.

– Intenta explicar lo que no conoce con símiles. Pero es como si yo intentara explicar su grado de ignorancia con notas musicales. Si lo del ambientador le sirve diría que si.  Soy un ambientador en forma de magnolia. Pero sin abejas revoloteando…

Se le quiebra la voz y una lágrima le gotea por el costado del ojo oscureciendo sus transistores dentales.

– No se ponga así. No se ponga así.

– Estoy solo. Solo. Y las veladas filosóficas en la pizzeria de mi amigo Pelandrun no me llenan. En la ronda  me ven como un bicho raro. Como un robot montado por chiquillos o algo así. Es el precio que hay que pagar por compensar el ambiente. Por dejarlo liso de estridencias y aceptable. Si viene conmigo verá que en donde yo voy no hay envidias, ni celos, ni criticas, ni bajezas. Todas las tandas son óptimas y agradables. Pero a mi. A mi nadie me descarga…

-…

– A alguna muchacha  llegue a plantearle compartir  flujo energético. Que se asomara a mi interior.  Pero no hay caso. No hay caso. Disculpeme.

Me quedo en silencio.

-Será que… –  El enajenado Carajete aprovecha y con los dedos sucios se da  vuelta la moneda.

-Ya me parecía. Me había quedado adentro la cara..

Se tira un chupito de coñac a la moneda y enseguida le cambia el animo.

-Alegría. alegría! Hay que ser optimistas  Hay que ser optimistas! Me cambie la polaridad.

Intento aparentar una normalidad superficial en esta granja, en compañía de este demente. Un camarero nos acerca dos magdalenas encima de una montaña de nata Fresca.

Uy Mauricio. Que buena pinta esa crema.. Betsy se supera…

-Esta nata es de RemigiaBetsy ya no esta entre nosotros. Un cumpleaños de ultima hora.

-Ah ..Bueno. Todos tenemos un camino que recorrer. Algunos largo y otros corto…

Me pregunto si los amigos científicos tendrán un hangar de experimentación en esta misma granja.

– Usted habla mucho el camino. Cual es el siguiente paso en su camino?

– Soy un visionario.  Quiero ir más allá. El otro día vi en el diario un reportaje a ese hombre, el cyborg humano ingles, ese tal  Neil Harbisson que tiene implantada una antena en la cabeza. Mis amigos científicos recibidos de las Academias Lupin están trabajando en un implante, un microchip compatible con  la antena de una radio Noblex Siete Mares que saldría de mi oreja. De esas que se suben y bajan como la de los coches. Mas practica que la que lleva el, que seguro le molesta para dormir. A mi me van más las aplicaciones de antes.

– y con eso que podrá hacer?

– Con esa antena se me abrirán ventajas insospechadas. En principio no solo podre mejorar las grabaciones con frituras y ecualizar a distancia todas las orquesta para igualarles el sonido, sino también influir en los movimientos de los milongueros para que bailen con musicalidad todas  las tandas.  Y eso solo con el poder de mi mente!

– o sea que además de moderar el bailongo quiere ser dijey?

– Y… con un sueldito solo ya no alcanza.

Apagando la grabadora me fui de aquella placidez inquietante. La ultima visión de Carajete, sentado en su silla es peeturbadora. Tiene nata en los dientes, que le titilan debajo, mientras un rayo de sol refleja en la moneda iluminando la cara de Cervantes.  Será el milonguero del futuro un cyborg  armado con retazos y aplicaciones baratas?

Me pregunto si no será una broma del filosofo Pelandrun.

Me duele la cabeza.

Mi profesion de fe es la escritura y la erudicion que dan las horas bien vividas. Leo mucho, escribo mucho, bailo mucho. hace mucho tiempo estudie ciencias de la comunicacion, leí hasta siete libros en una semana, vi muchas peliculas y leí mucho comic. Allende el mar aprendi a bailar y a estar en las milongas. Hoy, corregido y aumentado, vuelco lo que se en este humilde blog. Y lo que no se, lo recreo para que se diviertan aquellos a los que el dia dejó de lado.

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