MILONGUERO DE FAMILIA

MILONGUERO DE FAMILIA
marzo 30, 2019 juan ignacio Arias

Llegó a ultima hora de la tarde. Venia como siempre con perfume de  alcohol, el traje impermeable desordenado, el día anterior traspirado y puesto sobre el cuerpo. Toco el timbre. Golpeo. Volvió a tocar confirmando el protocolo e  inquietando a la melliza que dormía.

– Hola Celia. – Tenia la mirada perdida del que vive superponiendo el pasado sobre el futuro y no existe en ningún presente – Esta Nicolas?

– Estar está, pero depende para quien no responde – dijo la mujer mientras cerraba con una mano  la pequeña bolsa de basura con los pañales acumulados y con la otra acomodaba los cierres del traje con los sellos para su turno del hospital..

– dejalo vieja – La voz adormilada del marido sonó corta como sus sueños y casi tan distante como su reposo – tiempo que no te veía, Carlos.

– Ya lo vez Nicólas, la ronda sigue girando.

– Pero para algunos ya va girando lejos, compadre – Dijo el hombre dando un beso a su pareja – Voy a sacar un pollo al horno con papitas, Si te da hambre cuando vengas te dejo un sobrecito.

-No te preocupes amor. ya veremos como llego. Hay previsión inestable.

La puerta se cerró  mientras los dos quedaban demorados en el armario-esclusa pasillo.

– Pasa nomás Carlos. Querés quedarte a comer? saco pollo para tres.

– Te agradezco querido. Pero tengo un  sueño-copetin con unas amistades que hice ayer en tanda de Di Sarli. Vamos a tomar unos hidratados de vino con tostada , en un puestito seguro que abrieron cerca. Y  después  a milonguear, como siempre.

– Como siempre – La mirada del hombre se perdió un momento en el pasado del otro y hubo un solo momento en que parecieron compartir una mesa como en tantas noches- Donde se pone bueno?

– «La Vicia». «Cromo roto»  en la tercer sub-planta. Están de moda. «La Gurda» lo cerraron. Colo a una pareja de mas y hubo un principio de intoxicación metanica.

– Y El empeine?

– No esta más. No les llegaba agua a la barra. Muy cerca de arriba. Como hacen ustedes?

– Ya nos mudan mas abajo. Toda esta parte aguantara medio año, como mucho. Acompáñame con un coñac por lo menos. No querés quedarte en serio?

-No Nicolás. En otra ocasión quizá, cuando no tenga plan. Viste como es esto del abono. Cine, teatro, excursiones, alguna practica furtiva en los pasadizos. Tengo que aprovechar sino me descuentan la mitad del paquete. Y esas otras cosas…

-Esas otras  cosas si – Pasaron a la minúscula cocina donde había un ordenador. Mientras iba sacando mini paquetes del cajoncito térmico el hombre puso el canal «Solo Tango»  donde todavía daban clases Soto y Pepito Avellaneda. Por la ventana a ras de suelo de triple cristal se veían los autobuses cargados con los obreros menos cualificados que volvían del trabajo, con los respiradores  colgados al hombro y las mascaras bien aseguradas, manteniendo el precario equilibrio cada vez que el asfalto resquebrajado se combaba. Algunos impudentes y otros adoradores del apocalipsis  pasaban en bicicletas con sus trajes impermeables remendados y sus pancartas donde se leía «El zol ce muere»

A alguno le costaba pedalear.

Se oyó un trueno.

-Uy. Parece que va a llover. Voy a tener que apurarme. Si hay tormenta se va la energía y no llega  agua.

-Es segura esta encrucijada?

-Toda esta zona es familiar. Pero igual, sin luz no me arriesgaría.

El milonguero de familia sacó un sobre de coñac a granel  filtrando las gotas perpetuas que caían de su grifo siempre abierto y  con un sellador de carbón de dos litros lo puso a macerar calculando para cuatro dedos  plásticos y el prensado de pollo.

Detrás de la puerta se oían las primeras corridas y desordenes entre los que volvían a sus compartimientos antes que el corte de suministro los dejara afuera. En esta parte no había Habitantes de pasillo. La guardia Roetgen era dura.

El coñac estuvo listo en cinco minutos. Lo paladearon en el silencio interno, interrumpido por los golpes de los corredores.

-Esta bueno che.

– Lo traje de la ultima peregrinación al Tangodromo. Tienen todavía un par de barriles que van filtrando y estirando. Te acordás? Dicen los devotos que antes salia  directamente de la estatua  de San Finito Escabiadin cuando sonaba su tango preferido «Vizcacha triste» Las estatuas plásticas de ahora tienen otro sabor, si tienen.

-En el ultimo megamaratangofestival vi un par de puestos con licor santificado. Tendría que haberlo comprado los primeros días. Después se me fue todo en la Milonga virtual y los filtros. Mucha gente y poco espacio en la  cúpula.

– Cuando?

– ya van para seis años.

El dueño de casa cambio de tema rápido. Los dos comenzaban a aflojar.

– Voy  a ponerle sombra de copos de papa. Tengo un montón de oferta que me dieron por la ultima compra en Tangazon. No queda muy bien con el pollo. Pero que le vamos a hacer.

-Si hubiera una tapita de arroz…brotes de patata como antes.

Los dos se relamieron con la lengua afuera.

«Interrupción de suministro en diez » «Interrupción de suministro en diez» decía la voz publicista en los pasillos.

-Menos mal que el hospital esta cerca. Espero que a Celia no se le haya descargado la batería. Siempre se va y vuelve antes de la hora punta pero hoy gastó un cupón de alegría y se le fue el tiempo.

– Cupón de alegría. Ustedes los virtualimentadores si que son privilegiados. Dame más.

Sorbió el otro tapón con ansia.

– Y entonces? que me contás. Como anda todo. Y los muchachos?

– Ahí andan. Como siempre dejándose las plantas en las tandas. Literalmente. El cromo viene cada vez mas fino.  Carusa estuvo internado  porque se le fue al limite la plaqueta smog. A Gonzo por el asma lo adjudicaron después de años al Uruguay. que tiene mejor aire domiciliario. Me mandó  fotos de una milonga, un salón presurizado, muy cerca de la  superficie. Y del sub-acuatico.

-No!.

– Si.   Torquemada sigue filosofando en los eventos y esas inauguraciones que dan vales de comida gratis.

– Torquemada. Que viejo jodido y rata.. Si me habrá chupado los vales de comida que dejaba en el bolsillo del traje. Un peligro. El otro día   nos acordábamos con el Tano Caraseca y Godzilla. Tienen la calle pasadizo cerca, sabés? Nos cruzamos siempre en los pasillos a la hora de la salida. Ayer entre «Medicamentos» y «Revistas» había una pareja bailando. Tres tangos bailaron. Tres tangos! Lo que es la juventud.  Godzila le dio medio vale de agua.

-Godzila. Otro que se borró de las milongas.

-Normal. Le detectaron intolerancia al barbijo.  Pobre tipo. Te molesta si voy hidratando unas virutitas de cebolla? Te lo pregunto porque pica. y  el filtro nuevo no airea suficiente. Querés antiparras?

-No puedo. Tengo la cara delicada. Sino después cuando vaya a milonguear voy a tener erupciones por doble mascara y no tengo resto para que me saquen el metano con escaner.

Afuera comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia negra. Los indigentes que vivían en los coches trataban de precintar las aberturas oxidadas exponiéndose con sus monos falsos de  caucho.

-Pobres desgraciados. Una lluvia más de estas y se quedan sin casa y sin zapatos.

– Lluvia. Ojala fuera lluvia. Un torrente, una inundación para lavar toda esta nube inmunda.

Ambos se pusieron a lagrimear.

Los dos sabían que no eran las virutas de cebolla sintética.

El que venia de afuera se secó con una bolsa que alguna vez tuvo un vale de empanada.

-Te acordás como era? Como sentíamos el abrazo y salíamos a bailar con la mejilla pegada? El calor de la compañera, el …

– El cuerpo, la textura del traje, el espacio para bailar, para escuchar la música. El cabeceo a la distancia.

Se quedaron mirando las clases intentado alejar las muy cercanas paredes.

-Todavía lo tenes?

– Es lo único que me hace seguir adelante – dijo el milonguero de familia echándole un ojo al cubo  donde la melliza dormía  – Queres bailarlo?

– Por favor – dijo ansioso.

El milonguero de familia abrió un cuartucho de uno por uno por dos de altura. Entraron  apretados. Había una maquina robada del trabajo en un estante. El milonguero de familia le dio al visitante ojos virtuales y se puso  también un par. Pulsó un interruptor y de pronto el  cuartito se transformó en una gran milonga con mesas, pista llena, música y el ambiente de aquellas milongas de principios de siglo 21.

En un hoy de milongas con tres parejas apretadas aquello era un ahora mítico tan fabuloso como un elefante.

La energía se corto al tercer tango de Tanturi. Los dos salieron del cuartucho estorbándose y con los ojos rojos.

-Hay… hay  una planta al costado de la barra – Dijo Carlos con los ojos enrojecidos por la emoción.

– paso mucho tiempo aquí si la melliza duerme.  Tengo cartuchos llenos de milongueras con las que todavía no bailé. Cuando quieras…

– Si fuera por querer. Pero me gaste casi todo el suplemento de vacaciones en las apuestas. Va a ser mejor que me vaya ahora que  queda el emergencia en los pasillos. Por ahí pasa un caso, Como en los viejos tiempos.

-Como en los viejos tiempos.

Salieron al armario. Por el visor correo el informativo recordaba «Recargue su aire antes del 23»

– Gusto verte Nicolás.

– Lo mismo Digo Carlos. Si te conectas con los muchachos y las pebetas manda saludos.

– Serán dados. Quizá en alguna mini…

El milonguero de familia abrió la primera compuerta y cerrando el armario-esclusa comprobó que no hubiera avalanchas en el pasillo iluminado en rojo.

– dale ahora! dijo Nicolas.

Apenas oyó a Carlos agradecerle por la milonga mientras se perdía en el laberinto subterráneo que era la ciudad segura y desinfectada brillando como un candil a kerosen  bajo el perpetuo gris invernadero.

Mi profesion de fe es la escritura y la erudicion que dan las horas bien vividas. Leo mucho, escribo mucho, bailo mucho. hace mucho tiempo estudie ciencias de la comunicacion, leí hasta siete libros en una semana, vi muchas peliculas y leí mucho comic. Allende el mar aprendi a bailar y a estar en las milongas. Hoy, corregido y aumentado, vuelco lo que se en este humilde blog. Y lo que no se, lo recreo para que se diviertan aquellos a los que el dia dejó de lado.

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